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19 mayo 2012

Buena suerte, Chau.. Adiós!

Si tuviera suerte,
Esto que relato no sería la foto de una tristeza.
Y sin lugar a dudas,
Le exigiría a los Dioses, una frase más atrevida
que el “te amo” que no pararía de repetirte
mientras vos me usurpas la mitad del colchón.
Y la almohada ya no lloraría de soledad.

Si tuviera suerte,
Cada vez que me hablan de amor
Me pondría en Off,
Para evitar la sensación de yacer
y, con suerte, renacer en algún momento.
Y empezaría a buscarte
En otras sonrisas y en otras camas,
Pero últimamente estoy fuera de servicio.

[Palabras de una flaca ricotera, no me acuerdo su blog.. aplausos para ella]
La vida te enseñara, que las personas siempre fallan, que el amor nunca será el perfecto y que realmente no existen los amores de novela. La vida te enseñara a caerte y volverte a caer, pero tu le enseñaras a la vida que puedes levantarte mil veces y más, tu le enseñaras que puedes perseguir tus sueños y alcanzarlos para no dejarlos ir nunca, y que aún así puedes ser perfectamente feliz a tu manera.

04 febrero 2012

Y se quedó callada. Para ser sincera, un torbellino de pensamientos contradictorios andaba girando por su cabeza. Pero se quedó callada. No sabía ni qué contestarse a sí misma, como para intentar verbalizar algo coherente y adecuado… ¿adecuado? Siempre pendiente de no dar un paso en falso, de no mostrar más de lo necesario. Permaneció tumbada, escuchando esa música que la ponía tan triste pero que le encantaba. Nada. No se puede decir nada. Quería decir que eso, que lo otro, que a veces sucede que el mundo se complica, se amarga, y ya no sirve nada. Ni hablar de soledad, de insomnio, de locura, ni lamentar a voces el corazón de rana que uno tiene en el pecho. No se puede decir nada ni tanto. Llevaba días pensando en qué decir, en cómo decirlo pero siempre llegaba al mismo sitio. No se puede decir nada ni tanto. Así que se quedó callada

03 enero 2012

Hablan, murmuran de mí, dicen que empaño tus días que soy quien te hace sufrir, que te he arruinado la vida. Hablan murmuran de mi, dicen que debo dejarte por que es inútil seguir si nunca podre cambiarte. Deja que hablen de los dos! siguiéndoles la corriente... No necesita este amor, la aprobación de la gente [♪]

07 agosto 2011

Volve

Esa cuasi sensación y necesidad que se tiene de querer morirse un rato, de alejarse de todos  un buen tiempo o quizás no volver mas. Creí tener razones por las cuales quedarme, pero son esas mismas las que hacen querer irme; la realidad de poner a personas en lo alto de tu escala de valores para que sean ellas las que después te pisan y te arrancan el corazón.
El querer irme, encontrarle un sentido a gran parte de mí; dejar de fracasar, creer más en mi que en los demás, que mi felicidad dependa de mi, dejar de llorar por los que están y por los que se fueron.
Que el pasado, sea pasado.
Quererme mas, volver... Valórate!

23 junio 2011


NO TENGO GANAS DE SABER LO FELIZ QUE ERAS!

22 enero 2011

—¿Sigues escribiendo tu libro de palabras?. 
La pregunta de Nyneve me sorprende. Me enderezo y la miro. Mi amiga, que también está trabajando en el huerto, descansa apoyada en la azada.
—Sí. ¿Por qué?
—Porque quería regalarte una palabra. La mejor de todas.
—¿Ah, sí? ¿Cuál es?
—-Compasión. Que, como sabes, es la capacidad de meterse en el pellejo del prójimo y de sentir con el otro lo que él siente.
—Sí, me gusta. Pero ¿por qué dices que es la mejor?
—Porque es la única de las grandes palabras por la que no se hiere, no se tortura, no se apresa y no se mata. Antes al contrario, evita todo esto . Hay otras palabras muy bellas: amor, libertad, honor, justicia. Pero todas ellas, absolutamente todas, pueden ser manipuladas, pueden ser utilizadas como arma arrojadiza y causar víctimas. Por amor a su Dios encienden los cruzados las piras, y por aberrante amor matan los amantes celosos a sus amadas. Los nobles maltratan y abusan bárbaramente de sus siervos en nombre de su supuesto honor, la libertad de unos puede suponer prisión y muerte para otros y, en cuanto a la justicia, todos creen tenerla de su parte, incluso los tiranos más atroces. Sólo la compasión impide estos excesos; es una idea que no puede imponerse a sangre y fuego sobre los otros, porque te obliga a hacer justamente lo contrarío, te obliga a acercarte a los demás, a sentirlos y entenderlos. La compasión es el núcleo de lo mejor que somos. Acuérdate de esta palabra, mi Leola. Y, cuando te acuerdes, piensa también un poco en mí.